Las calles de Brasil continúan estando invadidas por manifestantes que comenzaron su protesta por la subida del precio del transporte. Como había pronosticado la policía, decenas de violentos asaltaron y prendieron fuego en Belo Horizonte, capital del rico Estado de Minas Gerais, a un concesionario de automóviles y a otros dos edificios en las inmediaciones del estadio de fútbol de Mineirão. En Brasilia y Recife también ha habido manifestaciones, con unas 2.000 y 500 personas respectivamente.
Desde hace ya dos semanas que las calles de Brasil están invadidas por manifestantes que comenzaron su protesta por la subida del precio del transporte. Estos días el país se ha convertido en el centro del fútbol mundial, ya que alberga la Copa Confederaciones, en la que han participado selecciones de todo el mundo.
La policía advirtió antes de la celebración del partido de la semifinal, que enfrentaba a Brasil contra Uruguay, que se trataba de un partido “comprometido” por la manifestación de esa noche. El comandante de la Policía Militar de Minas Gerais, el coronel Marcio Martin Santana, indicó que si los manifestantes volverían a ser cientos de miles, y las fuerzas de seguridad no podrían impedir que llegasen hasta el estadio de Mineraio. “Habiendo ese impedimento con cientos de miles de manifestantes, el evento está comprometido. Podemos privar del derecho a ir y venir a más de 60.000 personas, pero es imposible actuar contra 100.000, 120.000, 130.000”, ha dicho.
Como había pronosticado la policía, decenas de violentos asaltaron y prendieron fuego en Belo Horizonte, capital del rico Estado de Minas Gerais, a un concesionario de automóviles y a otros dos edificios en las inmediaciones del estadio de fútbol de Mineirão, según informa El País.
El miedo de estos incendios es que dentro de los automóviles del concesionario, podría haber gasolina y producirse explosiones. En grupos, algunos con la cabeza cubierta y portando máscaras antigás, los violentos saquearon otras tiendas y edificios cercanos y encendieron hogueras en las calles. Un helicóptero de la policía volaba sobre ellos, pero los vándalos actuaban tranquilamente sin que las fuerzas del orden llegasen al lugar.
Días antes, según informan agencias de noticias, la propia policía ya había calificado de
inevitables estas protestas en Belo Horizonte, que ya esperaban la llegada de los grupos violentos procedentes de São Paulo, Río de Janeiro y Rio Grande do Sul, como avisaron los servicios secretos.
Las ciudades de Brasilia y Recife también protagonizaron manifestaciones. En estos casos, unas 2.000 personas pertenecientes a una ONG, llevaron balones blancos que simbolizaban a diputados y senadores con el siguiente mensaje: “Ahora el balón en vuestras manos”, refiriéndose a las medidas que deben aprobar para dar respuesta a las reivindicaciones de los manifestantes. En la protesta de Recife participaron tan solo unas 500 personas.
A pesar de que la presidenta de Brasil,
Dilma Rousseff,
ha suspendido la subida del precio del transporte público, millones de personas han seguido con las manifestaciones en las grandes ciudades, dejando un saldo de al menos cuatro muertos y decenas de heridos y detenidos, según informan agencias de noticias. Los activistas también han intentado asaltar el Congreso, el Ministerio de Exteriores y algunos ayuntamientos.
La respuesta de la presidenta ha sido proponer la celebración de un referéndum que siente las bases de una reforma constitucional, en la que se planteen, entre otras cosas, la mejora de los servicios públicos y la lucha contra la corrupción, según informa El Mundo.
Desde la oposición, han mostrado un rechazo total a este plan del Gobierno, ya que consideran que se salta al Congreso, ya que posee la competencia exclusiva para convocar un plebiscito y reformar la Constitución, y han presentado su propia ´hoja de ruta´.
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