América, Política

Los custodios de Maduro: ¿cobardía o desprecio?

Las tropas, presuntamente aguerridas, que desfilaban ante Maduro en una columna interminable, siempre al estilo soviético, se desbandaron en medio de un descomunal desorden.

La escenografía era imponente. Grandiosa. Casi majestuosa. Copiada de la de la Plaza Roja en Moscú, en tiempos del prácticamente desaparecido comunismo ruso.

Desde un enorme palco instalado en el centro mismo de Caracas, Nicolás Maduro, rodeado de sus principales secuaces, incluyendo los castrenses, todos ellos condecorados profusamente sin haber librado jamás una batalla militar, presidía el acto y se dirigía a sus conciudadanos con su retórica de siempre.

De pronto, una suerte de explosión inesperada alteró la normalidad. La esposa de Maduro, a su lado, hizo gestos y señas de susto. Los demás ubicados en el palco, como si hubieran estado advertidos de lo que iba a suceder, ni se inmutaron.

Pero las tropas, presuntamente aguerridas, que desfilaban ante Maduro en una columna interminable, siempre al estilo soviético, se desbandaron en medio de un descomunal desorden.

No corrieron disciplinadamente para defender a Nicolás Maduro. Corrieron despavoridas, para alejarse de lo que lucía como un aparente atentado, que poco o nada les importaba.

¿Cobardía? No necesariamente. ¿Pánico? Casi seguro. Nadie arriesgó su propia humanidad para proteger a su autoritario presidente. Era obvio que pensaron que no valía la pena. Para Nicolás Maduro no sólo un papelón, también una suerte de advertencia, por cierto. Cuán cierto es aquello de que “para quien tiene miedo, todos son ruidos”. También en la triste Venezuela actual.
 
(*) Emilio J. Cárdenas: Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú