Marruecos impidió ayer la entrada en el aeropuerto de El Aaiún a los ocho integrantes de una delegación de políticos de Asturias que había viajado a esta ciudad para expresar su solidaridad con el pueblo saharaui. “La actitud de Marruecos es la de quien no quiere testigos del genocidio, las torturas y la expoliación a la que somete al pueblo saharaui”, dijo un activista de DDHH.
Nuevo desplante de Marruecos a España por el tema saharaui
Según explicó el coordinador de Izquierda Unida de Asturias y miembro del grupo, Jesús Iglesias, en la discusión con la policía marroquí en el aeropuerto cuando intentaban bajar del avión se produjeron momentos de tensión al increpar a los políticos un grupo de manifestantes que acudió con pancartas a la pista de aterrizaje.
Según el político asturiano, algunos de los manifestantes marroquíes que protestaban por la presencia de los políticos españoles intentaron encaramarse al tren de aterrizaje del aparato en un “conato de asaltar el avión”.
Los ocho políticos asturianos habían viajado por la mañana desde la isla de Gran Canaria a El Aaiún, pero su entrada ha sido impedida por la policía, al igual que ocurrió con dos expediciones anteriores de políticos de Madrid y de Cataluña. Un representante de la policía en el aeropuerto de El Aaiún calificó a los políticos españoles de “colectivo hostil”, según explicó a los medios por vía telefónica Jesús Iglesias.
“La actitud de Marruecos es la de quien no quiere testigos del genocidio, las torturas y la expoliación a la que somete al pueblo saharaui. Prohíbe la entrada de observadores internacionales y hace caso omiso de las advertencias de la comunidad internacional y del Departamento de Derechos Jurídicos. A pesar de todo, por primera vez en 32 años de lucha, hemos conseguido romper el cerco y difundir los abusos sistemáticos y salvajes que acomete contra los saharauis”, afirmó ayer el activista fundador del forum Verdad y Justicia, Ali Salem Tamek.
Invitado por la Associació d´Amics del Poble Saharaui de les Illes Balears, Ali Salem reivindicó ayer en Palma la puesta en marcha del plan Baker, como solución al conflicto del pueblo saharaui “que vive en un estado de no paz no guerra”. Sobre la actuación del gobierno español, el líder independentista dejó claro que “la política de buena vecindad no puede correr a costa del pueblo saharaui, sometido a tortura y represión salvaje”, dijo.
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