Hay, por lo menos, 108 legisladores que están en esas situaciones y que son acosados constantemente.
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Martes, 21 de julio 2026

Hay, por lo menos, 108 legisladores que están en esas situaciones y que son acosados constantemente.
El dictador Nicolás Maduro no sólo carece de legitimidad por su fraudulenta reelección, sino que, asesorado por los cubanos que viven y lucran en su entorno, está ahora persiguiendo abiertamente a quienes han sido elegidos por el pueblo venezolano como sus parlamentarios, sin que, respecto de ellos, haya sombra alguna sobre su propia legitimidad. Como si nadie, excepto él mismo, tuviera autoridad alguna en Venezuela. Lo que, obviamente está en las antípodas mismas del andar democrático normal.
Esa grotesca persecución ha sido ya denunciada a los organismos de derechos humanos, hasta hora sin mayores resultados, ni puesta alguna en materia de acciones correctivas.
Se somete a los legisladores, así como a sus respectivos familiares, a toda suerte de malos tratos, torturas, amenazas, intimidaciones, arbitrariedades, dilaciones, censura respecto de sus opiniones y pareceres, restricciones a su libertad de movimiento y circulación, violaciones a su intimidad y, siempre, desconocimiento de sus inmunidades constitucionales.
Además de ser objeto de una cadena constante de inmerecidos desaires e improperios. Y. como si todo ello fuera poco, a secuestros extorsivos de distinto tipo. A lo que se suman ataques a sus residencias por parte de sus grupos armados paramilitares, los llamados “colectivos”, a los que se permite el ejercicio de toda suerte de violencias, contra cualquiera y sus propiedades. Mientras todo esto sucede diariamente, tampoco se les paga a los legisladores los salarios y remuneraciones que, en cada caso, les corresponden.
Hay, por lo menos, 108 legisladores que están en esas situaciones y que son acosados constantemente.
A todo ello se suman los ataques, no sólo insidiosos, sino directos, a la institución parlamentaria misma, a la cual los jueces venezolanos, que comen de la mano de Nicolás Maduro, consideran arbitrariamente en desacato.
El infierno al que Nicolás Maduro y los cubanos han sometido a Venezuela es profundo y tiene mil ramificaciones, haciendo que la vida cotidiana de los venezolanos transcurra en un verdadero infierno.
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