Tras el espionaje a la agencia de noticias AP, Obama tiene que lidiar con otro escándalo más: en el Servicio Interno de Impuestos (IRS). El jefe del IRS ha renunciado para salvar superiores responsabilidades políticas
Los altercados en el gobierno de Obama parece que no terminan. Al espionaje de AP, se suma el escándalo del Servicio Interno de Impuestos (IRS). El presidente de EE.UU, tomó el pasado martes su primera medida sobre IRS, al permitir la renuncia del jefe de la agencia, Steven Miller, un paso aplaudido por algunos republicanos pero que otros consideraron un mero “chivo expiatorio”.
“El secretario del Tesoro Jacob Lew ha dado un primer paso al solicitar y aceptar la renuncia del comisionado interino del IRS”, anunció Obama en una rueda de prensa desde la Casa Blanca. “Dada la controversia que ha rodeado esta auditoría, es importante instituir un nuevo liderazgo que pueda ayudar a restaurar la confianza de ahora en adelante”, añadió el presidente. Al calificar los hechos de “inexcusables”, un enfadado Obama dijo que “los estadounidenses tienen derecho a estar molestos”.
Miller lleva al frente de la
agencia de recaudación de impuestos estadounidense desde finales del año pasado. Y según la prensa estadounidense se enteró de las polémicas prácticas de la agencia en mayo del pasado año. Ante este suceso, Miller anunció que dejaría su puesto en el mes de junio, porque “hay una necesidad fuerte e inmediata de restaurar la confianza pública en la agencia de impuestos del país”. Obama trata de acabar con esta polémica y es por ello por lo que ha ordenado implantar esta medida.
Un escándalo tras otro
Tras conocer recientemente el escándalo del espionaje a los periodistas de la agencia de noticias Associated Press, a Obama se le suma otro revuelo. Parece que las últimas semanas no están siendo las mejores de su mandato, y por ello no se mostró muy contento en la rueda de prensa: “yo estoy enfadado. No toleraré este tipo de comportamiento en ninguna agencia, menos aún en la IRS”, dijo. “La IRS debe funcionar con una integridad total”, subrayó. “Los responsables deben rendir cuentas. (…) Hoy, el secretario Lew ha tomado una primera medida al reclamar y obtener la dimisión del director interino del IRS”, señaló. El presidente, que ha rechazado los intentos republicanos que le vinculan con el escándalo de la independiente agencia IRS, también se comprometió a trabajar directamente con el Congreso, que lleva a cabo sus funciones de supervisión en la materia.
Desde el partido republicano, su presidente, Reince Priebus dijo: “El presidente aún debe a los estadounidenses una disculpa, especialmente a los grupos afectados. Ha pasado años demonizándolos. No puede negarse que creó una cultura en su administración que animaba a perseguir a estos grupos. Debe asumir la responsabilidad por lo que ocurrió”.
El Congreso llevará a cabo dos audiencias, una para el viernes y otra para el miércoles próximos, para examinar lo ocurrido. Las presuntas irregularidades comenzaron en el primer trimestre de 2010 y continuaron por más de 18 meses, según un informe oficial divulgado el martes por el inspector general del IRS.
Cuatro meses después de iniciar su segundo mandato, Obama, del Partido Demócrata, ha tenido que dejar a un lado sus prioridades como el crecimiento económico, la reforma migratoria y la continua puesta en marcha de la reforma sanitaria. Sin embargo, aunque el Gobierno ha tratado de justificar su proceder sobre el tema de la AP y ha insistido en su compromiso con la transparencia desde la semana pasada, los titulares de prensa de todo el mundo no han sido muy benevolentes para su Gobierno.
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