La semana pasada, autoridades brasileras propusieron a la OMC liberar de aranceles al etanol, materia prima con la que el país del Sur produce biocombustibles. La iniciativa no prosperó y momentáneamente los biocombustibles no serán parte de los “productos ambientales” cuyos aranceles son mínimos o directamente, no existen.
Biocombustibles
Principalmente son Estados Unidos y la Unión Europea los que bloquean la iniciativa del gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva respecto a posicionar al etanol dentro de la lista de “productos ambientales” para así incrementar el margen de ganancias, debido a que de aquella forma, los aranceles hubieran sido muy reducidos y/o inexistentes.
Si Brasil lograra liberalizar el etanol – materia prima con la que produce biocombustibles- incrementaría en miles de millones de dólares sus ingresos. De aquí que el país latinoamericano propuso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) incluir a los biocombustibles en la lista de “productos ambientales”.
La oferta fue rechazada por los delegados estadounidenses y europeos, quienes dijeron que las reglas especiales sobre aranceles ambientales estaban reservadas únicamente para productos industriales, no agrícolas, como sería el caso del etanol.
Brasil ha promovido biocombustible basado en caña de azúcar en todo el mundo, como una alternativa económica y ecológica a los combustibles fósiles, en medio del aumento de los precios del petróleo y las preocupaciones por el recalentamiento global.
Aunque su negocio está en auge, Brasil señala que las exportaciones han sido limitadas por los altos aranceles en Estados Unidos y Europa.
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