América, Política

Preocupación por la venta de “El Universal” de Caracas

El tradicional diario acaba de venderse y, como veremos, no se sabe bien a quien. Lo que, en Venezuela, es naturalmente la definición de lo sospechoso.

 Hasta ahora, el diario “El Universal”, de Caracas, había sido uno de los pocos, muy pocos, vehículos creíbles a los que podía recurrirse para conocer, de modo fidedigno, de lo que sucede en la castigada Venezuela, la gran víctima del azote “bolivariano” en nuestra región, que ha destrozado su economía y enfrentado a su lastimada sociedad. Llenándola de resentimientos y odios de clase.
 
El tradicional diario acaba de venderse y, como veremos, no se sabe bien a quien. Lo que, en Venezuela, es naturalmente la definición de lo sospechoso.
 
 Ocurre que los “bolivarianos” saben bien que si hay libertad de prensa y de expresión, no pueden manipular -como siempre pretenden- a la opinión púbica, disimulando la dramática y desastrosa demolición institucional y de valores que han llevado a cabo en Venezuela.
 
Por ello, el cuestionado Nicolás Maduro -como Rafael Corea, Evo Morales, o Daniel Ortega- se ha empeñado permanentemente en dominar los medios de comunicación masiva en Venezuela. De modo de silenciar la disidencia y hacer desaparecer toda crítica a su “gobierno”.
 
Además, el socialismo venezolano opera un “mega-medio” propio, de prodigiosas dimensiones. Conformado y financiado con los dineros del pueblo, naturalmente. Hablamos de nada menos que de 10 estaciones de televisión; más de un centenar de estaciones de radio; y numerosos medios escritos. Todo financiado con publicidad oficial, préstamos y subsidios; esto es, con el dinero de todos. Para así lavar los cerebros y disfrazar la realidad de lo que no es, un “paraíso”.
 
Además está la inefable “Telesur”, la productora izquierdista de “contenidos” que se creó con dineros de los venezolanos, argentinos, cubanos y uruguayos. Una máquina de adoctrinar. Día y noche. Constantemente. Con ella se “orienta” a la juventud. Se la desubica, más bien. Y se la engaña. Sin parar.
 
En el pasado, los “bolivarianos” se apoderaron de la televisora “Globovisión” y de la cadena de diarios llamada: “Cadena Capriles”, dos grupos de medios entonces críticos, que se “vendieron” a personajes cercanos al poder y que hoy se dedican a ensalzarlo sin descanso. Ni vergüenza.
 
La “Cadena Capriles” -recordemos- publica el diario: “Últimas Noticias”, el de mayor circulación de toda Venezuela.
 
Para “forzar” la venta de esos medios, el gobierno los sometió a una persecución previa, consistente en imponerles multas descabelladas por infracciones presuntas que los debilitaron, amenazando su posibilidad de supervivencia. Una forma indigna de “torcer el brazo” de los antiguos dueños. Sin mayor disimulo.
 
Esta vez lo mismo ha ocurrido con el ya más que centenario diario: “El Universal”, según cabe sospechar por la llamativa opacidad con la que se ha envuelto a todo lo relacionado con la venta de ese medio. Ojalá nos equivoquemos. De medio a medio. Y que, pese a las señales que sugieren lo contrario, “El Universal” siga siendo todavía realmente independiente. En sus mensajes.
 
Elides Rojas, el conocido y meritorio editor en jefe de “El Universal” ha desafiado públicamente a los “nuevos dueños” a mantener la independencia del diario. Como hasta ahora. Veremos si esto se logra o si Rojas termina siendo -él mismo-“eyectado” del diario. Como podría ocurrir, sin que nadie se sorprenda. Para nada. Eso es moneda corriente entre los autoritarios.
 
El comprador de “El Universal” es, curiosamente, una pequeña y “nuevita” sociedad española. Desconocida. Denominada: “Epalisticia”.
 
Un “frente”, presumiblemente para ocultar a alguien que no quiere hacerse conocer. Todavía, al menos. En Venezuela, esto hace sospechar poderosamente que es el gobierno el que está detrás de la venta o que tiene buenos vínculos con el comprador o peor, que es, a través de interpósitas persona, el comprador real del mismo.
 
Veremos qué termina sucediendo con el destino y la propiedad de “El Universal”. De la lectura de sus columnas podremos ir determinando premonitoriamente el curso real de las cosas. Pero en un ambiente informativo absolutamente monopolizado por el gobierno, donde la censura y la auto-censura (para evitar males) son moneda corriente, la noticia de la venta de “El Universal” da tristeza. Y preocupa. Y mucho, por cierto. Ojalá pueda seguir siendo independiente!
 
 
Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
 

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