América, Política

Se frena el crecimiento de América Latina

Las mayores correcciones, a la baja, son las que se adjudican (como era de esperar) a la Argentina y a Venezuela. También -aunque no demasiado inesperadamente- se adjudica una modificación, hacia la baja, a Chile. La economía de la Argentina se contraería un 1%. Y la de Venezuela, por su parte, un 1,7%. En ambos casos, por la visible impericia de quienes tienen la responsabilidad de conducir a sus economías. Lo que naturalmente genera desconfianza en el futuro inmediato de ambos países.


 Según los datos del “Consensus Forecasts” para América Latina, que consolidan las visiones de dos decenas de diferentes entidades especializadas, el ritmo de crecimiento de América Latina caerá durante el 2014.

Las mayores correcciones, a la baja, son las que se adjudican (como era de esperar) a la Argentina y a Venezuela. También -aunque no demasiado inesperadamente- se adjudica una modificación, hacia la baja, a Chile. Ocurre que el rumbo de la actual gestión de Michel Bachelet está generando una notoria ola de desconfianza e inquietud entre los inversores nacionales y extranjeros. Fundamentalmente, en función de la reforma fiscal propuesta.

La economía de la Argentina se contraería un 1%. Y la de Venezuela, por su parte, un 1,7%. En ambos casos, por la visible impericia de quienes tienen la responsabilidad de conducir a sus economías. Lo que naturalmente genera desconfianza en el futuro inmediato de ambos países.

Chile, por su parte, no se contraerá. Pero crecerá algo menos que lo proyectado. Sólo un 3%. Que no está nada mal, pero supone un punto menos de lo que se esperaba, a fines del año pasado.

Las dos razones externas que se invocan para justificar la desaceleración de la región son: (i) el menor vigor del crecimiento del dínamo que supone la economía de China, traducido en menores compras de materias primas; particularmente las minerales, siendo la percepción generalizada que Chile es, en esto, algo más vulnerable que el Perú, cuyo sector minero está más diversificado; y (ii) el paulatino recorte esperado de los estímulos fiscales por parte de la Reserva Federal norteamericana y las expectativas de que la política monetaria del país del norte vaya siendo cada vez menos expansiva.

También las economías algo más dinámicas de la región, que son las de: Brasil, México y Perú, se desacelerarán. En este caso, crecerán, respectivamente: un 1,5%; un 2,6%; y un 5,1%. Para la economía estrella del momento, que es la del Perú, esto supone una desaceleración de su tasa de crecimiento del orden del 0,4%.

La inversión externa en la región también se está contrayendo. América del Sur sólo recibió, el año pasado, 133 mil millones de dólares, lo que representa, en conjunto, un 6% menos que lo que sucediera en el 2012.

Brasil sólo recibió un 2% menos que en el 2012. Argentina, en manos de una administración obviamente inepta que ha llevado a la nación a la recesión, recibió un flujo de inversiones extranjeras que resultó un 25% menor que el del 2012. El flujo de la inversión externa hacia Chile cayó un 20% y el que se destinó al Perú, un 17%.
 

Colombia, en cambio, recibió un 8% más que el año 2012. México resultó la estrella, habiendo duplicado el flujo de inversiones externas respecto del año anterior, acercándose ya a los 40 mil millones de dólares.

 Las cifras, cuando no se manipulan, como ha sucedido en la Argentina, son siempre el espejo de la realidad, lo que se comprueba constantemente. En los datos anteriores, es cierto, está la síntesis de lo sucedido en el 2013 con las principales economías de la región. Esencialmente, la expresión entonces de la calidad de gestión de los respectivos gobiernos.

Emilio J. Cárdenas (*)

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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