Luis Almagro, el actual secretario general de la OEA, calificó de “ilegítima” la transferencia de la presidencia de Cuba, del octogenario Raúl Castro a Miguel Díaz-Canel.
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Martes, 21 de julio 2026

Luis Almagro, el actual secretario general de la OEA, calificó de “ilegítima” la transferencia de la presidencia de Cuba, del octogenario Raúl Castro a Miguel Díaz-Canel.
Al comentar lo ocurrido, Luis Almagro, que alguna vez militara activamente en la izquierda radical uruguaya, señaló con razón: “el triunfo de la dictadura sobre la libertad no se llama revolución”.
Apuntando enseguida que estamos frente a un nuevo intento del Partido Comunista de Cuba de perpetuar un régimen autoritario y, además, dinástico. Se cambian las figuras centrales, pero la dictadura cubana permanece inalterada, en manos de una “elite” privilegiada, transformada claramente en una oligarquía.
Justificando su reacción adversa, Luis Almagro destaca que el cambio de las máximas autoridades de Cuba se da –una vez más- sin participación popular alguna, desconociendo así la soberanía básica de los cubanos y recurriendo a la fuerza como único fundamento para tratar de legitimar ahora a Miguel Díaz-Canel.
Lo sucedido en Cuba supone que ya no habrá un Castro en la presidencia del país. Pero Raúl Castro continuará a cargo de la presidencia del Partido Comunista de Cuba; esto es, efectivamente al mando de todo. Tan es así, que el nuevo presidente de Cuba, de 58 años, en su primer discurso presidencial, con cierto cinismo, sostuvo que Cuba continúa siendo “verde olivo”, o sea un país sometido a quienes visten ese uniforme y militan en el liderazgo del comunismo.
Cuba continuará entonces sin mayores cambios, vulnerando los derechos humanos y las libertades civiles y políticas de su pueblo como lo ha hecho durante medio siglo y, siempre según Luis Almagro, encarcelando y callando a los opositores y disidentes, cercenando la libertad de expresión y pisoteando,sin empacho alguno, las libertades civiles y políticas de los cubanos.
Luis Almagro no pudo entrar a Cuba el año pasado, cuando intentara recibir allí un galardón internacional por su posición en defensa de la libertad y absolutamente crítica del régimen comunista cubano.
Lo cierto es que Cuba hoy está “ordeñando”constantemente a Venezuela, país en el que Nicolás Maduro ha permitido a los miembros de las fuerzas de seguridad e inteligencia cubanas insertarse en lo más alto del poder venezolano, para así asegurar que la asistencia vital que Venezuela presta a Cuba no enflaquece ni desaparece.
Cuba, que alguna vez viviera del apoyo económico recibido de la ex Unión Soviética, hoy en cambio vive del apoyo de recibe de Venezuela.
Cual “garrapata”. Es incapaz de vivir con sus propios recursos y, por eso, se aferra a la puerta que Nicolás Maduro le ha abierto, consciente de que sólo recibiendo lo que llega a través de ella el colectivismo cubano puede sobrevivir, aunque generando un nivel de vida claramente inferior al del resto de la región, con la única posible excepción de lo que ocurre en el sufrido El Salvador. Lo que es una verdadera tragedia. Pero es también una realidad que sigue siendo disimulada constantemente.
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
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