El joven presidente colombiano, Iván Duque, acaba de anunciar que su gobierno notificó formalmente a UNASUR su anunciada decisión de retirarse del bloque.
Al hacerlo, respaldó la medida en considerar que la organización no ha denunciado “los tratos brutales” de la dictadura venezolana al pueblo que mantiene subyugado. Lo que es rigurosamente cierto. En seis meses más, el retiro colombiano de UNASUR se hará efectivo.
Iván Duque al formular ese anuncio habló con toda claridad al acusar a UNASUR de haber sido “el más grande cómplice de la dictadura venezolana”, que se prestó, con su silencio y complacencia, a ocultar la brutalidad de la dictadura venezolana, tanto en tiempos de Hugo Chávez como de Nicolás Maduro.
Hablando con total certeza, Duque agregó que UNASUR fue creada en su momento “para fracturar el sistema interamericano”. Y efectivamente fue así. Ese fue, ciertamente, el propósito conjunto de Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula da Silva, entre otros, al tiempo de impulsar el bloque regional de contenido bolivariano que ha estado congelado y momificado desde el mes de abril pasado, cuando Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú notificaran su decisión de suspender por tiempo indefinido su participación en UNASUR.
Con toda razón, el Secretario de Asuntos Estratégicos del gobierno argentino, Fulvio Pompeo, comentó en su momento que UNASUR “es una institución que se olvidó de América del Sur”. Pero hay más, ciertamente. Fue una institución con la que se procuró instalar en el sur de nuestro hemisferio la política exterior que en su momento se diseñara en La Habana y Caracas.
Creada en el 2008, UNASUR está ahora: “ausente con presunción de fallecimiento”. Venezuela y Bolivia procuran denodadamente que no desaparezca, en un esfuerzo burdo que ya no parece viable.
Lo cierto es que el intento de los principales países de América del Sur de designar a José Octavio Bordón como Secretario General de UNASUR, fue vetado y bloqueado por los gobiernos de Venezuela y Bolivia. Como UNASUR debe actuar por unanimidad, ello anticipó el previsible final de la organización que estamos ahora presenciando.
El “congelamiento” de UNASUR contribuye a aislar efectivamente a la dictadura venezolana que hoy encabeza Nicolás Maduro a quien, al menos en materia de política exterior, el gobierno cubano dirige y apuntala. Mientras vive de los recursos que succiona descaradamente al pueblo venezolano al que sus propias autoridades han traicionado.
Recordemos que en su momento se intentó designar como Secretario General de UNASUR al ex presidente argentino Néstor Kirchner. Por un conjunto de razones entre las cuales estuvo la absoluta falta de voluntad de Néstor Kirchner de trasladarse a Quito, donde está la sede de UNASUR ello no ocurrió, hecho que anticipó su final.
La decisión del actual presidente de Ecuador, Lenín Moreno, de desplazar de su sede en Quito a UNASUR es una muestra evidente más de que la organización en su tiempo imaginada por los fracasados bolivarianos pertenece ya al pasado. Felizmente, a mi modo de ver.
Uno de los instrumentos centrales de política exterior diseñados conjuntamente por los líderes bolivarianos para alejar a América del Sur del resto del hemisferio ha comenzado a transitar la etapa de una agonía que inexorablemente conduce a su desaparición. Era hora.
(*) Emilio J. Cárdenas: Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR