No me imagino a doña Delcy –la de las maletas– haciendo un Adolfo Suárez. Este logró credibilidad legalizando a la oposición y no ocultando actas electorales. Habrá que atenerse a los hechos. Por lo pronto va combinando sospechas de traición con una devota afirmación rebosante de independencia: mi destino no lo decide sino Dios
La falacia del salario mínimo
En este artículo, me gustaría centrarme en el tema del salario mínimo y dirigirme específicamente al público que cree en el mandato del salario mínimo. Sé bien que la gran…
Reflexiones desde Iberoamérica sobre el mensaje del Rey
Del mensaje de Felipe VI con motivo de la Navidad, lo primero que llama la atención, gratamente, es que la libertad es la palabra más mencionada visto que, aunque la…






